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viernes, 22 de enero de 2021

Batalla del Cabo San Vicente (1797)

La Batalla del Cabo San Vicente fue un combate naval entre las escuadras españolas y británicas que se desarrolló a principios de 1797 frente al cabo San Vicente, localizado en el extremo occidental de la costa portuguesa. En aquel momento, España se encontraba aliada con Francia por medio del Tratado de San Ildefonso, comprometiendo al país peninsular a declararle la guerra a Inglaterra.

Ilustración de la Batalla del Cabo San Vicente
Ilustración de la Batalla del Cabo San Vicente

La escuadra española, compuesta por unos 32 buques, partió desde Cartagena en dirección a Cádiz para enfrentarse a la escuadra inglesa. Entre los barcos españoles se encontraba el que por aquel entonces era el mayor navío de línea del mundo, el Santísima Trinidad, buque insignia de la flota que será hundido en la Batalla de Trafalgar en 1805.

La escuadra británica por su parte, estaba compuesta por unos 18 navíos comandados por el almirante John Jervis. Estos habían interceptado a la flota española que se trasladaba al puerto gaditano y se preparaban para el confrontamiento.

Navíos británicos en la batalla
Navíos británicos en la batalla

Pese a que los españoles tenían ventaja de 2 barcos a 1 contra los británicos, los navíos hispanos se encontraban divididos en dos grupos mal dispuestos para combatir, mientras que los ingleses conservaban una formación en línea, que les permitió optimizar el uso de sus cañones e impedía a los navíos españoles usar los suyos, a la vez que impedía que la flota hispana huyera de Cádiz.

La batalla se saldó con una derrota española. De los 24 navíos hispanos, 7 entraron en combate, llegándose a perder 4 de ellos, e incluso se pudo llegar a perder el buque insignia, el Santísima Trinidad, de no ser por la actuación del Infante don Pelayo, que acudió en su ayuda cuando ya había arriado la bandera, y amenazó con cañonearlo si no volvía a levantar el pabellón.

El Infante don Pelayo acudiendo en ayuda del Santísima Trinidad
    El Infante don Pelayo acudiendo en ayuda del Santísima Trinidad

Rendición del navío San José
Rendición del navío San José

En esta batalla, la escuadra británica demostró que pese a hallarse en inferioridad numérica, la disciplina y el entrenamiento de sus marinos eran cruciales para convertir a la Royal Navy en un arma de guerra imbatible.

viernes, 19 de junio de 2020

Batalla de Trafalgar

La Batalla de Trafalgar fue un combate naval que tuvo lugar frente a las costas del cabo de Trafalgar en Cádiz en octubre de 1805. En la batalla se enfrentaron la armada británica, comandada por el vicealmirante Horatio Nelson, contra la armada combinada franco-española, comandada por el vicealmirante francés Pierre Villeneuve y el español Federico Gravina.

Tras el fracaso en el intento de Napoleón de invasión de las islas británicas, y la consiguiente derrota en Finisterre, la flota combinada franco-española se dirigió al puerto de Cádiz, desde el que zarparía hacia Trafalgar el 19 de octubre de 1805.

Preparación de la flota española en el puerto de Cádiz
Preparación de la flota española en el puerto de Cádiz

Buque español junto con navíos franceses en Cádiz
Buque español junto con navíos franceses en Cádiz

Los buques de la flota española no poseían la cantidad suficiente de tripulantes tras la reciente epidemia de fiebre amarilla que había azotado Andalucía por lo que muchos marineros fueron reclutados de forma apresurada por lo que no poseían apenas experiencia en combate. Por otro lado, el estado de los buques era deplorable, llegando incluso algunos capitanes españoles a sufragar las reparaciones y la pintura de los mismos para no quedar deshonrados ante los capitanes franceses.


La Marina Imperial Francesa era considerada la segunda más poderosa de la época, por detrás de la británica, dotada de barcos potentes y modernos sin embargo, como consecuencia de la Revolución francesa, la oficialidad de los buques la componían marinos inexpertos sin experiencia en combates a gran escala, que sustituyeron a los cargos que fueron ajusticiados en el proceso revolucionario.

La escuadra británica, comandada por el vicealmirante Horatio Nelson, estaba compuesta por marineros profesionales que poseían años de experiencia en la mar y en combate. Muchos de ellos ya se habían enfrentado con anterioridad a la flota combinada en las batallas del Cabo San Vicente y de Finisterre y el almirante Nelson se había convertido en una leyenda tanto en Reino Unido como en el resto de Europa.

Vicealmirante Horatio Nelson
Vicealmirante Horatio Nelson

Federico Gravina, comandante español
Federico Gravina, comandante español

Las flotas estaban compuestas por los siguientes buques:

Flota española: Argonauta, Bahama, Monarca, Montañés, Neptuno, Príncipe de Asturias, Rayo, San Agustín, San Francisco de Asís, San Ildefonso, San Juan Nepomuceno, San Justo, San Leandro, Santa Ana y el Santísima Trinidad, buque insignia de la flota.
Flota francesa: Scipion, Intrépide, Formidable, Duguay-Trouin, Mont-Blanc, Héros, Redoutable, Neptune, Indomptable, Fougueux, Pluton, Algésiras, Aigle, Swiftsure, Argonaute, Achille, Berwick y el Bucentaure como buque insignia de la flota.
Flota británica: HMS Africa, HMS Temeraire, HMS Neptune, HMS Leviathan, HMS Conqueror, HMS Britannia, HMS Argamemmon, HMS Ajax, HMS Orion, HMS Minotaur, HMS Spartiate, HMS Royal Sovereign, HMS Belleisle, HMS Mars, HMS Tonnant, HMS Bellerophon, HMS Colossus, HMS Achille, HMS Revenge, HMS Polyphemus, HMS Swiftsure, HMS Dreadnought, HMS Defiance, HMS Thunderer, HMS Defence, HMS Prince y el HMS Victory como buque insignia británico.

Bucentaure, buque insignia francés
Bucentaure, buque insignia francés

HMS Victory
HMS Victory

La flota británica, al mando del almirante Horatio Nelson, atacó con dos columnas paralelas en perpendicular a la línea formada por Villeneuve, lo que le permitió romper la línea formada por la flota combinada rodeando a varios de los buques mayores con hasta cuatro y cinco navíos. El Victory, capitaneado por  Nelson, rompió las líneas enemigas entre el "Bucentaure" y el "Redoutable y, pese a sufrir numerosos daños, consiguió acercarse al buque insignia español, el Santísima Trinidad al que dirigió principalmente sus andanadas, recibiendo posteriormente la ayuda de hasta 4 buques más, al ser incapaz de vencerle en solitario.


Formación de las escuadras en la batalla
Formación de las escuadras en la batalla

Tras dos horas de combate, la mayoría de los buques de la flota combinada, tales como el Bucentaure, el Santa Ana, el Redoutable y el Santísima Trinidad, ya se habían rendido o no disparaban sus cañones. En la batalla encontraron la muerte los capitanes de navío Dionisio Alcalá Galiano, y Churruca y el comandante Gravina fue gravemente herido. A estos se sumó la muerte del Vicealmirante británico Horatio Nelson que falleció a bordo del Victory a causa del fuego ejercido por el francés Redoutable sobre este.

Combate entre el Santa Ana y el Royal Sovereign
Combate entre el Santa Ana y el Royal Sovereign

Formación británica con el Victory en primer plano
Formación británica con el Victory en primer plano

A las seis y media de la tarde finalizó el combate, quedando la flota franco-española totalmente aniquilada, por lo que el general Gravina, dando la batalla por perdida, ordenó a los pocos buques que quedaban retirarse al puerto de Cádiz. La mayoría de buques que fueron apresados por los británicos fueron trasladados a Gibraltar, aunque algunos dañados gravemente, como el Santísima Trinidad, no resistieron la tormenta que se desató aquella noche y terminó hundiéndose.


El Santa Ana siendo remolcado a Cádiz
El Santa Ana siendo remolcado a Cádiz

El Argonauta, hundido en la batalla
El Argonauta, hundido en la batalla

La derrota en esta batalla de la flota combinada, privó a los franceses de efectuar un bloque efectivo a las islas británicas y dio comienzo a la superioridad naval del Reino Unido durante el sigo XIX. A esto se sumó la pobre situación en la que quedó la escuadra española tras la batalla, lo que dificultó el tráfico comercial y militar y el control de las colonias españolas en América, lo que impidió que el gobierno español ejerciera una respuesta efectiva en las Guerras de Independencia Hispanoamericanas.


En conmemoración por la victoria británica, en la capital de Inglaterra, Londres, se ubicó una plaza, llamada Trafalgar Square en favor de Horatio Nelson y su victoria en Trafalgar. En el centro de la plaza se erige la Columna de Nelson, en cuya cúspide se ubica una estatua del vicealmirante inglés.

Trafalgar Square
Trafalgar Square

Columna de Nelson
Columna de Nelson


viernes, 17 de abril de 2020

Navío de línea Santísima Trinidad

El Santísima Trinidad fue un navío de línea español de primera clase construido en 1769 en los astilleros de La Habana (Cuba). Apodado "El Escorial de los mares", fue diseñado con el objetivo de devolver y garantizar la hegemonía de la Armada española en los océanos, hegemonía que se veía amenazada por británicos, franceses y holandeses, además de por la piratería, que anhelaban el tránsito de las rutas comerciales de América a Europa.

Su construcción se inició en 1767, y para ella se utilizaron maderas preciosas como la caoba, procedentes de los bosques de la Florida española, que dotaban al coloso de gran solidez y robustez. El buque se diseñó inicialmente para albergar 120 cañones y 950 hombres, distribuidos en tres cubiertas, pese a que con futuras remodelaciones aumentaron hasta 140 las piezas de artillería y 1200 hombres, entre marineros y soldados, distribuidos en cuatro cubiertas.

Plano del Santísima Trinidad
Plano del Santísima Trinidad

Planos del Santísima Trinidad antes de ser convertido a 4 puentes
Planos del Santísima Trinidad antes de ser convertido a 4 puentes

Fue botado finalmente en octubre de 1769, zarpando del puerto de La Habana el 19 de febrero de 1770 en dirección al puerto de Ferrol. Durante esta primera travesía mostró serios defectos de diseño, con un balance excesivo que le impedía utilizar su batería principal, además de la lentitud de su navegación, debido a su gran tamaño.

Para solventar estos defectos se le sometió a unas primeras reformas sin grandes resultados, por lo que en 1778 entró en dique seco en los astilleros del Arsenal de Ferrol, donde se sometió al buque a una gran remodelación, enfocada a mejorar su navegabilidad y dotar al navío de mayor potencia de fuego, siendo aumentado su número de cañones de 120 a 140, distribuidas en cuatro cubiertas, siendo de los pocos navíos de este tipo que se construyeron.

El Santísima Trinidad en la Bahía de La Habana
El Santísima Trinidad en la bahía de La Habana

El Santísima Trinidad navegando con mal tiempo
El Santísima Trinidad navegando con mal tiempo

Estas reparaciones fueron lentas y muy caras, encontrándose serios defectos de construcción, teniéndose que bajar el centro de gravedad y el nivel de las diferentes cubiertas. Cuando el buque volvió a la mar tras realizarse las reformas, se confirmó que seguía presentando problemas de navegabilidad y estabilidad.

Su primera intervención en un conflicto bélico fue en la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos, en la que España apoyó, junto con Francia, a los rebeldes americanos, en un intento de reducir el poder de Inglaterra. El Escorial de los mares participó en las operaciones de la flota combinada hispano-francesa en el Canal de la Mancha, intentando desembarcar en Inglaterra un contingente de 40.000 soldados. Pese a rehusar el combate la escuadra inglesa, las tormentas y las enfermedades hicieron que este plan fracasara.


El Santísima Trinidad navegando en solitario
El Santísima Trinidad navegando en solitario

El Santísima Trinidad navegando junto con la escuadra española
El Santísima Trinidad navegando junto con la escuadra española

En 1780 participó en la captura en el Océano Atlántico de un doble convoy inglés de 55 buques que transportaba tropas y armas para prestar apoyo en las guerras coloniales británicas en ultramar. En 1782 participó junto a la escuadra combinada en la Batalla del Cabo Espartel, fracasando en su intento de interrumpir la ruta de suministros británica a Gibraltar.

En 1797, tomó parte en la Batalla del Cabo San Vicente, en la que fue desarbolado y terminó rindiéndose, salvándose de ser capturado por las fuerzas británicas gracias a la intervención del navío Infante Don Pelayo, que acudió en auxilio del Santísima Trinidad, llegando incluso a amenazar con atacarle si no volvía a izar el pabellón español, interponiéndose en la línea de fuego enemiga, dando tiempo a que los demás navíos españoles acudieran en su ayuda.

Finalmente, en 1805 participó en la Batalla de Trafalgar, en la que la escuadra combinada franco-española combatió contra la escuadra británica comandada por el vicealmirante Horatio Nelson. El Santísima Trinidad, con una tripulación inexperta en combate, se llegó a enfrentar a tres navíos enemigos al mismo tiempo. Tras dos horas y media de combate y, pese a estar destrozado, seguía ofreciendo oposición a los buques ingleses, hasta que, desarbolado y sin tripulación suficiente para presentar batalla, se rindió al navío británico Prince.

El Infante Don Pelayo acude en ayuda del Santísima Trinidad
El Infante Don Pelayo acude en ayuda del Santísima Trinidad en la Batalla del Cabo San Vicente

El Santísima Trinidad en Trafalgar
El Santísima Trinidad en Trafalgar

Una vez rendido, los ingleses trataron por todos los medios de reparar los graves daños que presentaba el barco y remolcarlo al puerto de Gibraltar como su más preciado trofeo, pero resultaba imposible detener la gran cantidad de agua que entraba. El coloso español terminó hundiéndose habiendo sufrido más de 300 bajas, a tres millas de la costa, simbolizando el el final de poderío español en los mares.


viernes, 28 de febrero de 2020

Guerra de las Naranjas

La Guerra de las Naranjas fue un breve conflicto militar que enfrentó a Portugal contra Francia y España en 1801 y en el que España añadió a sus posesiones la plaza de Olivenza, además de permitir a las tropas napoleónicas asentar las bases de la futura invasión de la península.

En 1801, Napoleón invitó a Portugal, último aliado británico en Europa, a romper su alianza con Inglaterra y cerrar sus puertos a los barcos ingleses. En esta pretensión involucró a España, gobernada entonces por el ministro Manuel Godoy, mediante la firma del Tratado de Madrid de 1801, en el que se comprometía a declarar la guerra a Portugal e invadir el país vecino si mantenía su apoyo a los ingleses.

Manuel Godoy
Manuel Godoy

Bandera del Imperio portugués
Bandera del Imperio portugués

Ante la negativa lusa a someterse a las pretensiones franco-españolas, se desencadenó la llamada Guerra de las Naranjas, que recibió este nombre debido al ramo de naranjas que la reina consorte María Luisa de Parma recibió de parte de Godoy, su supuesto amante, cuando este sitiaba la ciudad de Elvas.

María Luisa de Parma
María Luisa de Parma

Ramo de Naranjas
Ramo de Naranjas

La campaña militar apenas duró dieciocho días, entre mayo y junio de 1801. En ella, el ejército español ocupó sucesivamente una docena y media de poblaciones portuguesas, entre ellas Arronches, Castelo de Vide, Campo Maior, Portalegre, Olivenza y Juromenha. La resistencia lusa ante la invasión fue mínima, debido a la creencia de que España no tenía pretensiones territoriales.

La fuerza principal española trató de asaltar Elvas, siendo rechazados, lo que propició la retirada a una distancia segura de la fortaleza, sin volver a atacarla hasta el final de la guerra. Sin embargo, al no encontrarse bien fortificadas ni guarnecidas las plazas de Olivenza y Juromenha, estas se rindieron rápidamente, sin oponer a penas resistencia.

Fortaleza de Elvas
Fortaleza de Elvas

Godoy durante el sitio a Elvas
Godoy durante el sitio a Elvas

En el territorio americano, un grupo de irregulares portugueses ocuparon el pueblo de San Miguel Arcángel y pocos días después conquistaron el resto del departamento de Misiones Orientales.

La paz se firmó en Badajoz el 6 de junio, con el llamado Tratado de Badajoz, en el que se devolvían todas las plazas conquistadas a Portugal, a excepción de Olivenza, que ya era un viejo territorio fronterizo en disputa entre ambos países. El país luso acordó cerrar sus puertos a los británicos, además de otorgar concesiones comerciales a Francia y reconocer el derecho español de posesión sobre la Colonia del Sacramento y de las Misiones Orientales. En el Tratado se estipulaba que la violación de cualquiera de sus artículos conduciría a su anulación.

Pese a lo acordado en el tratado, Portugal nunca devolvió los territorios de Misiones Orientales, que actualmente pertenecen a Brasil, suponiendo esta la primera violación del tratado.

Departamento de Misiones Orientales
Departamento de Misiones Orientales

En el Congreso de Viena, celebrado al final de las Guerras Napoleónicas en 1815, se reconoció la justicia de las reclamaciones portuguesas sobre la soberanía de Olivenza, pero España, amparándose en lo acordado en Badajoz y en la negativa portuguesa a devolver los territorios americanos, mantuvo el territorio bajo su soberanía.

Congreso de Viena
Congreso de Viena

Localización de Olivenza
Localización de Olivenza

En la actualidad todavía sigue habiendo reclamaciones para la devolución de este territorio por parte de algunas organizaciones portuguesas. Misiones Orientales continuó en poder portugués, pasando a formar parte de Brasil tras su independencia en 1822.