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viernes, 4 de diciembre de 2020

Real Fuerte de la Concepción

El Real Fuerte de la Concepción es una fortificación española del siglo XVII, situada en la provincia de Salamanca a escasos metros de la frontera con Portugal. Se construyó durante la Guerra de Restauración portuguesa, y fue reconstruido décadas más tarde. Durante la Guerra de la Independencia fue volado y abandonado hasta su reconstrucción parcial a principios del siglo XXI.

Patio de armas del Fuerte de la Concepción
Patio de armas del Fuerte de la Concepción
Tras la firma del Tratado de los Pirineos (1659) entre Francia y España, los ejércitos españoles trataron de recuperar la corona portuguesa, que se había perdido en 1641 en la Guerra de Restauración portuguesa. 

Para intentar la invasión del país luso, se concibió la idea de levantar un fuerte que sirviese de base al ejército. Sin embargo, tras el fracaso de la invasión al país vecino, se ordenó la demolición del fuerte.

Mapa del fuerte
Mapa del fuerte

Entre 1730 y 1735 se volvió a prestar atención a este enclave para establecer una línea de fortificaciones que contrarrestasen las plazas fuertes lusas tales como Olivenza, Elvas y, sobre todo, Almeida. Aprovechando los restos y las excavaciones ya existentes, se comenzaron los trabajos de construcción del definitivo Fuerte de la Concepción.

El fuerte permaneció poco tiempo completo. Con el comienzo en julio de 1810 de la invasión de Portugal por parte del general Masséna, el destacamento del ejército inglés que lo ocupaba decidió volar el fuerte de acuerdo a las órdenes recibidas por el general Wellington. El fuerte resultó muy dañado, derribándose las esquinas de los baluartes y partes de los revellines, aún así, resistió el bombardeo y a las minas y su estructura general quedó en pie.

Maqueta del fuerte
Maqueta del fuerte

Escudo de armas presente en el fuerte
Escudo de armas presente en el fuerte

Tras ser destruido, el fuerte fue abandonado durante cincuenta años, siendo convertido en cantera por los habitantes de la comarca, hasta que, tras unas obras de reacondicionamiento entre 2006 y 2012 se abrió al público convertido en hotel y restaurante. De hecho, esta obra recibió en 2014 el premio a la mejor restauración de un edificio militar en España.

viernes, 8 de mayo de 2020

Alcázar de Madrid

El Real Alcázar de Madrid fue un palacio real de la Monarquía Hispánica que fue devorado por un incendio en diciembre de 1734. Se ubicaba en el solar en el que actualmente se erige el Palacio Real de Madrid, también conocido como Palacio de Oriente.

Representación del Alcázar de Madrid

El Alcázar tiene un origen muy antiguo, datándose su construcción de la época de la Hispania musulmana. Fue inicialmente construido como una fortaleza musulmana en el siglo IX, siendo el núcleo de la ciudadela islámica de Mayrit. Gracias a su enclave, de gran valor estratégico, localizado en un terreno escarpado, dominaba el cauce del Manzanares, resultando clave en la defensa de Toledo, núcleo importante de al-Ándalus, ante las frecuentes incursiones cristianas.

Tras la conquista del Madrid islámico el viejo castillo fue objeto de sucesivas ampliaciones con el paso del tiempo, integrándose la estructura original dentro de las ampliaciones. La dinastía de los Trastámara convirtió este edificio en su residencia temporal, convirtiéndose, a finales del siglo XV, el alcázar de Madrid en una de las principales fortalezas de Castilla y sede habitual de las Cortes del Reino.

Imagen del Alcázar y la Casa de Campo
Imagen del Alcázar y la Casa de Campo

El palacio fue reformado por Enrique III que levantó diferentes torres que le otorgaron un aire más palaciego al edificio, mientras que su hijo, Juan II construyó la Capilla Real. Enrique IV hizo del Alcázar su residencia habitual y su hija, la futura Juana “la Beltraneja” nació en dicho palacio. En 1476, durante la Guerra Civil Castellana, los partidarios de Juana fueron sitiados en el edificio, sufriendo el palacio graves daños durante este cerco.

En la Guerra de las Comunidades de Castilla, de 1520 a 1521, el Alcázar sufre graves daños por lo que Carlos I decide realizar una gran ampliación efectuada en 1537, duplicando el recinto su superficie original.

Cuando se estableció Madrid como la capital del Imperio Hispánico y sede de la Corte Hispánica en 1561, Felipe II impulsó la adaptación definitiva del edificio en residencia palaciega, con la reforma de sus aposentos, así como de otras estancias, y puso especial empeño en la decoración de las salas, labor encomendada a artesanos y artistas procedentes de los Países Bajos, Italia y Francia.

Vista del Alcázar
Vista del Alcázar

El Alcázar en el siglo XVII
El Alcázar en el siglo XVII

En 1714, se proclamó monarca de España Felipe V, dando inicio a la dinastía borbónica que, acostumbrada al lujo del Palacio de Versalles, encontraba austero y primitivo el Alcázar de Madrid de los Austrias por lo que intentó reformar el interior con decoraciones suntuosas al gusto francés. Además, el nuevo monarca promovió la construcción del Palacio de la Granja de San Ildefonso en Segovia, siguiendo el estilo del Palacio francés, siendo conocido como “El Versalles español”.

Durante el reinado del primer borbón, en la nochebuena de 1734, estando la Corte en su residencia del Palacio de El Pardo, se declaró un incendio en el Real Alcázar de Madrid. El fuego se propagó rápidamente sin poder ser controlado. Duró cuatro días y fue de tan grande intensidad que algunos objetos de plata quedaron fundidos por el calor.

Plaza de la armería del Alcázar
Plaza de la armería del Alcázar

El edificio fue reducido a escombros, teniendo que ser demolidos los muros que quedaron en pie, dado su gran deterioro. La gran colección de obras de arte albergadas en el edificio, junto con las piezas de orfebrería fueron también reducidas a escombros. En 1738, cuatro años tras el incendio, el monarca español ordenó la construcción del actual Palacio Real de Madrid, cuyas obras duraron tres decenios, siendo habitado por primera vez por Carlos III en 1764.

Imagen del Palacio Real de Madrid
Imagen del Palacio Real de Madrid

Maqueta del Alcázar de Madrid
Maqueta del Alcázar de Madrid

Hay fuentes que afirman que el incendio y la posterior destrucción del Alcázar fue programada por Felipe V, nacido en Versalles, al que no le gustaba el Alcázar. Las sospechas fueron motivadas por el hecho de que la familia real, que celebraba normalmente la Nochebuena en el Alcázar, se encontrase fuera del mismo cuando se incendió, además de que se trasladaron, antes del incendio, algunas obras de arte al Palacio del Buen Retiro.


viernes, 13 de marzo de 2020

Castillo de Fuensaldaña

El Castillo de Fuensaldaña es un castillo situado en la localidad de Fuensaldaña, cercana a Valladolid. Comenzó a edificarse en el siglo XIII, pero fue en el siglo XV cuando tomó su actual aspecto, como residencia señorial de los Vivero, nobles de origen gallego.

Pertenece a la denominada "Escuela de Valladolid", una serie de castillos que se pusieron de moda tras los arreglos hechos por el rey Enrique IV de Castilla en el Castillo de Portillo, caracterizados por tener una planta cuadrada y por una gran torre del homenaje.


Castillo de Fuensaldaña
Castillo de Fuensaldaña

El castillo se inició en 1452, por encargo de Don Alonso Pares de Vivero, secretario y contador mayor del rey Juan II, quien, como otros notables de la época, fue comprando todos los lotes señoriales que conformaban Fuensaldaña para construir un castillo-palacio que no llegó a terminar, ya que murió asesinado por conjurar contra Don Álvaro de Luna. Moros cautivos trabajaron en las obras, que continuaron gracias al hijo de don Alonso, Juan de Vivero.

El castillo fue confiscado a los Vivero por los Reyes Católicos, quienes celebraron su luna de miel en este castillo, tras su boda en Valladolid, por su apoyo a Juana "la Beltraneja" en la Guerra de Sucesión Castellana (1474-1479); y no volvería a su propiedad hasta 1490, aunque, volvió a ser confiscado en 1520.

Proyectado como castillo de la primera época de la "Escuela de Valladolid", su avanzada construcción impidió la ejecución completa del proyecto inicial, no alcanzando la altura prevista en proporción con la torre. Es de planta cuadrada y adosada al muro norte se encuentra la torre del homenaje, de 34 metros de altura, en la que aparecen los escudos de armas de los Vivero y de los Dávila-Guzmán. La torre es de planta rectangular; cuenta con tres alturas y un sótano, unidos por una escalera de caracol.


Imagen aérea del Castillo de Fuensaldaña
Imagen aérea del Castillo de Fuensaldaña
Escudo de armas de los Vivero
Escudo de armas de los Vivero

Antiguamente se entró al castillo a través de un puente levadizo y en el interior, la edificación formaba una "U" alrededor del patio. En 1521, durante la Guerra de las Comunidades de Castilla, fue ocupado por tropas comuneras y convertido en uno de sus bastiones defensivos.

En 1983, el castillo fue sometido a una restauración por parte de la Diputación Provincial de Valladolid para convertirlo en parador turístico, uso que no llegó a tener, al ser cedido como sede de las Cortes de Castilla y León, siendo este la sede de estas desde 1983 hasta 2007, siendo sus interiores previamente reacondicionados.

El castillo, durante casi un cuarto de siglo, ha contenido tanto las dependencias de las Cortes de Castilla y León, el hemiciclo y las oficinas de los grupos parlamentarios, así como la biblioteca, las salas de comisiones y los distintos servicios administrativos.


Identificador de las Cortes de Castilla y León en el Castillo de Fuensaldaña
Identificador de las Cortes de Castilla y León en el Castillo de Fuensaldaña

Hemiciclo de las Cortes de Castilla y León en el Castillo de Fuensaldaña
Hemiciclo de las Cortes de Castilla y León en el Castillo de Fuensaldaña

Tras sufrir una profunda rehabilitación interior, en el año 2019 el Castillo de Fuensaldaña se convirtió en un centro de interpretación, "Castillo de castillos", que permita dar a conocer la extensa colección de fortalezas medievales que atesora la provincia de Valladolid. En una de las plantas rehabilitadas puede verse una colección de maquetas que representan la totalidad de las fortalezas vallisoletanas, así como la información acerca del momento de su construcción, estilos arquitectónicos, peculiaridades y ubicación. Además, gracias a las instalaciones multimedia, el visitante puede conocer al detalle la historia del castillo de Fuensaldaña o las características propias de la llamada "Escuela de Valladolid", de cuyo estilo arquitectónico Fuensaldaña es uno de los máximos exponentes.


Entrada actual al castillo
Entrada actual al castillo

Interior del centro de interpretación "Castillo de castillos"
Interior del centro de interpretación "Castillo de castillos"