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viernes, 4 de diciembre de 2020

Real Fuerte de la Concepción

El Real Fuerte de la Concepción es una fortificación española del siglo XVII, situada en la provincia de Salamanca a escasos metros de la frontera con Portugal. Se construyó durante la Guerra de Restauración portuguesa, y fue reconstruido décadas más tarde. Durante la Guerra de la Independencia fue volado y abandonado hasta su reconstrucción parcial a principios del siglo XXI.

Patio de armas del Fuerte de la Concepción
Patio de armas del Fuerte de la Concepción
Tras la firma del Tratado de los Pirineos (1659) entre Francia y España, los ejércitos españoles trataron de recuperar la corona portuguesa, que se había perdido en 1641 en la Guerra de Restauración portuguesa. 

Para intentar la invasión del país luso, se concibió la idea de levantar un fuerte que sirviese de base al ejército. Sin embargo, tras el fracaso de la invasión al país vecino, se ordenó la demolición del fuerte.

Mapa del fuerte
Mapa del fuerte

Entre 1730 y 1735 se volvió a prestar atención a este enclave para establecer una línea de fortificaciones que contrarrestasen las plazas fuertes lusas tales como Olivenza, Elvas y, sobre todo, Almeida. Aprovechando los restos y las excavaciones ya existentes, se comenzaron los trabajos de construcción del definitivo Fuerte de la Concepción.

El fuerte permaneció poco tiempo completo. Con el comienzo en julio de 1810 de la invasión de Portugal por parte del general Masséna, el destacamento del ejército inglés que lo ocupaba decidió volar el fuerte de acuerdo a las órdenes recibidas por el general Wellington. El fuerte resultó muy dañado, derribándose las esquinas de los baluartes y partes de los revellines, aún así, resistió el bombardeo y a las minas y su estructura general quedó en pie.

Maqueta del fuerte
Maqueta del fuerte

Escudo de armas presente en el fuerte
Escudo de armas presente en el fuerte

Tras ser destruido, el fuerte fue abandonado durante cincuenta años, siendo convertido en cantera por los habitantes de la comarca, hasta que, tras unas obras de reacondicionamiento entre 2006 y 2012 se abrió al público convertido en hotel y restaurante. De hecho, esta obra recibió en 2014 el premio a la mejor restauración de un edificio militar en España.

viernes, 9 de octubre de 2020

Batalla de los Arapiles

La Batalla de los Arapiles, también llamada Batalla de Salamanca, se libró durante la Guerra de la Independencia (1808-1814), concretamente el 22 de julio de 1812, en los alrededores de dicha ciudad.

Ilustración de la Batalla de los Arapiles
Ilustración de la Batalla de los Arapiles

Tras la recuperación por parte del ejército aliado de la plaza de Ciudad Rodrigo, el siguiente paso consistía en la recuperación de la capital, Salamanca, para impedir que las tropas francesas pudiesen guarnecerse en dicha ciudad.

La batalla se desarrolló en los alrededores de la capital charra, en el municipio de Arapiles, del que tomará el nombre el combate. En este, las tropas aliadas, conformadas por 52000 efectivos y comandadas por el duque de Wellington, se enfrentaron a 50000 hombres del ejército imperial francés, comandados por el general Marmont.

Ilustración de la batalla con Salamanca en la lejanía
Ilustración de la batalla con Salamanca en la lejanía

Mapa de la organización de las tropas en la Batalla de Salamanca
Mapa de la organización de las tropas en la Batalla de Salamanca

Antes de la batalla, el ejército francés trató de rodear al ejército aliado con el fin de precipitar su derrota. Sin embargo, esto resultó en un error fatal ya que propició la desorganización del ejército imperial y se convirtió en un factor decisivo que propició la futura victoria aliada.

A esto se sumó que durante los primeros compases del combate, algunos de los generales franceses más importantes cayeron heridos, favoreciendo la desorganización táctica francesa.

Tras la victoria, las tropas de Wellington continuaron avanzando, llegando a tomar Madrid en octubre del mismo año, siendo aclamado en dicha plaza como libertador por la población. Sin embargo estos avances se vieron comprometidos por la rápida recomposición del ejército francés, forzando a Wellington a replegarse a la frontera portuguesa.

Duque de Wellington

La batalla marcó un punto de inflexión en el desarrollo de la Guerra de Independencia que, sumada a la catastrófica derrota francesa en Rusia hacía presagiar el fin de los días de gloria de Napoleón.

Actualmente, en el lugar en el que se desarrolló el combate se encuentra erigido un monolito conmemorativo en recuerdo de una batalla que cambio el futuro tanto de España como de la península.

Monolito conmemorativo de la Batalla de los Arapiles
Monolito conmemorativo de la Batalla de los Arapiles


viernes, 12 de junio de 2020

Milicia Nacional

La Milicia Nacional en España era un cuerpo de ciudadanos armados que tenían el propósito de mantener el orden público y defender el régimen constitucional.

Se originó durante la Guerra de Sucesión Española, en el siglo XVIII, pero fue en la Guerra de la Independencia cuando tuvo su mayor apogeo, gracias a que con la desarticulación del ejército regular y la creación de Juntas Locales y Provinciales se armó a los ciudadanos para sublevarse contra el ejército francés.


Miembros de la Milicia Nacional

Con la Constitución de Cádiz de 1812 se reconoció como fuerzas combatientes e integrantes del ejército a las denominadas “milicias nacionales”, junto con las tropas regulares. Este reconocimiento supuso la desaparición de las organizaciones de voluntarios armados por las diferentes juntas, quedando integrados en un solo cuerpo militar.

La Milicia se encontraba separada del ejército regular y estaba compuesta por infantería y caballería. El número de ciudadanos obligados a servir en esta se fijó en 30 por cada 1.300 habitantes mayores de 30 años y menores de 50 y cumplían tareas de seguridad, orden y paz en el interior del país.

Con la Restauración absolutista de Fernando VII se decretó la abolición de la Constitución de Cádiz y, junto con esta, de la milicia. Con la instauración del Trienio Liberal (1820-1823) se restituyó la Milicia para actuar contra los movimientos absolutistas en el interior de la península. Al final de este periodo, con la vuelta al absolutismo, la Milicia se volvió a disolver, siendo sustituida por una milicia de fieles al absolutismo llamada "Voluntarios Realistas".


Granadero de la Milicia Nacional

Uniformes de la Milicia Nacional

Durante la Regencia de María Cristina, con el Estatuto Real de 1834 fijó una denominada Milicia Urbana. Tras el motín en la Granja de San Ildefonso de 1836 (la Sargentada), con el restablecimiento de la Constitución del 12, se reorganizó la Milicia, con unas bases similares a las del Trienio.

Gracias a la colaboración de los generales Leopoldo O' Donnell y Baldomero Espartero, la Milicia combatió durante la Primera Guerra Carlista en favor de la causa isabelina. A esto se le añade que durante el reinado de Isabel II la Milicia participó en la caída de la Regente María Cristina en favor de Espartero, contra las sublevaciones moderadas, especialmente contra el pronunciamiento moderado de 1841, y contra el restablecimiento del moderantismo en 1843. Narváez la disolvió, encomendando sus tareas a la recién creada Guardia Civil. Durante el Bienio Progresista fue restablecida por el "Duque de la Victoria" (Espartero), sin embargo, cuando O' Donnell se deshizo de Espartero y ascendió al poder encabezando la Unión Liberal disolvió de nuevo la milicia en 1856.

Regimiento de la Milicia

Placa de la Milicia Nacional

El restablecimiento de la Milicia Nacional fue decretado por Emilio Castelar, presidente durante la Primera República, y perduró hasta ser disuelta en 1876 por el gobierno de Cánovas del Castillo en la restauración borbónica.


viernes, 5 de junio de 2020

Andrés Pérez de Herrasti


El general español Don Andrés Pérez de Herrasti fue un militar español nacido en Granada en 1750 que tuvo una actuación de gran relevancia en la Guerra de la Independencia Española, especialmente en la defensa de la plaza de Ciudad Rodrigo.

Entró en como cadete en el regimiento provincial de Granada en 1762, abandonándolo en 1764 para ingresar en el regimiento de la Guardia Real española. En 1775 participó en la expedición a Argel, acción que acabó siendo un auténtico desastre y en la que fue herido. Ascendió al rango de teniente al año siguiente y tomó parte en los sitios de Gibraltar (1779-83) y de Orán (1791).

Andrés Pérez de Herrasti

Tras estas acciones fue considerado para el ascenso por sus superiores, que lo tenían en alta estima, convirtiéndose en coronel de su regimiento.

Durante la Guerra del Rosellón (1794), también conocida como Guerra de los Pirineos fue hecho prisionero por los franceses, pasando a ocupar, desde un año más tarde, el puesto de general de brigada del ejército español. En 1801, durante la Guerra de las Naranjas luchó junto con el ejército francés contra Portugal, especialmente en los combates de Jarde y de Villaviciosa.

Guerra de las Naranjas

En 1808 estalló la Guerra de la Independencia. Pese a que Herrasti y su batallón no participaron en el levantamiento del dos de mayo, pasaron a formar parte del ejército de centro, luchando en la Batalla de Tudela el 23 de noviembre.

Herrasti se distinguió por su valor en Tarancón el día de Navidad donde, con 300 hombres plantó cara al ejército francés. Tras el éxito en esta acción, y como recompensa, fue ascendido a mariscal en 1809.

En 1809 fue transferido al cuerpo del marqués de La Romana con base en Gijón, pero ante la imposibilidad de alcanzar dicho destino por culpa de la invasión francesa, solicitó un nuevo destino, pasando a formar parte del ejército del duque del Parque, con el que participó en la victoria española en la Batalla de Tamames, designándosele, dos días tras esta victoria, gobernador de Ciudad Rodrigo.

Ilustración de Ciudad Rodrigo

En dicha ciudad Pérez de Herrasti dirigió la defensa de esta en 1810, durante casi tres meses, contra las tropas invasoras dirigidas por el mariscal de campo francés Michel Ney, oponiéndose en numerosas ocasiones a la rendición de la plaza a la que le instaba el francés. Las tropas francesas estaban compuestas por unos 65.000 hombres, mientras que la guarnición defensora de la ciudad estaba formada por 5.500 españoles.

Tras la apertura de la brecha por parte del ejército napoleónico, ante la imposibilidad de la defensa de la plaza y con el fin de evitar un innecesario baño de sangre rindió la plaza ante Ney tras 74 días de asedio.

Brecha de Ciudad Rodrigo

Una vez firmada la capitulación de la plaza, fue hecho prisionero y enviado a Francia, sin poder regresar a España hasta una vez finalizada la contienda, siendo ascendido en 1814 a teniente general y recompensado en 1816 con la Cruz Laureada de San Fernando. Falleció en 1818 en Barcelona, ciudad en la que desempeñaba el cargo de gobernador militar.

Cruz Laureada de San Fernando

En reconocimiento al gran valor demostrado en la defensa de esta plaza, la plaza de la catedral de Ciudad Rodrigo porta su nombre, denominándose “Plaza de Herrasti”, en la que se encuentra un monumento en su memoria y en la de los defensores de la ciudad y la tumba del héroe local Don Julián Sánchez “el Charro”.

Monumento en honor a Herrasti y los defensores de la plaza

viernes, 15 de mayo de 2020

Sitio de Ciudad Rodrigo de 1812

En el año 1810, durante la Guerra de la Independencia (1808-1814), se produjo el sitio y conquista francesa del pequeño pueblo fronterizo de Ciudad Rodrigo (Salamanca), clave en la conquista de España y Portugal. La victoria del ejército británico en Torres Vedras produjo un cambio en el transcurso de la guerra.

Ilustración de Ciudad Rodrigo
Ilustración de Ciudad Rodrigo

Tras la victoria de las tropas aliadas en la Batalla de Fuentes de Oñoro, población ubicada en la frontera de España con Portugal, se debilitó en gran medida al ejército francés forzándoles a replegarse, los esfuerzos británicos se concentraron en las plazas fuertes de Ciudad Rodrigo, en la zona española, y Almeida, en la zona portuguesa, que seguían en poder de los franceses y era necesaria su conquista para poder expulsar a las tropas imperiales del país.

Tras sucederse varios combates en las cercanías de Ciudad Rodrigo, a principios del mes de enero de 1812 las tropas británicas comenzaron a tomar posiciones en las proximidades de la ciudad.

Los británicos comenzaron con las obras del sitio el 8 de enero, cavando y construyendo trincheras y asentamientos para las baterías, mientras que los esfuerzos franceses se centraban en intentar molestar a los británicos en estos trabajos mediante fuego de artillería y fusilería, estorbándoles con continúas salidas.

El Duque de Wellington en Ciudad Rodrigo
El Duque de Wellington en Ciudad Rodrigo

El día 14, tras la toma por parte británica de las ultimas fortificaciones en poder de los franceses, se comenzó a abrir fuego sobre la plaza centrando los disparos en la zona en la que dos años antes habían abierto la brecha los ejércitos imperiales. Tras conseguir reabrir la brecha en la muralla de la ciudad, el día 19 Lord Wellington realizó un reconocimiento de esta y tras comprobar su estado tomó la decisión de asaltar la plaza. Los defensores franceses mientras tanto, ante la evidencia de un asalto inminente, se dedicaron a preparar la defensa de la plaza. El ataque británico se produjo la misma noche del 19, finalizando este el día siguiente con la rendición de las tropas francesas que defendían la ciudad.

Durante este sitio a Ciudad Rodrigo volvió a ser figura importante Don Julián Sánchez “el Charro” cuyas tropas habían sido adscritas a las comandadas por Lord Wellington.

Julián Sánchez "el Charro"
Julián Sánchez "el Charro"

Duque de Wellington
Duque de Wellington

Tras el asalto se produjeron escenas lamentables de saqueos y asesinatos, por otra parte típicas en la época tras el asalto a plazas fuertes. El asalto produjo numerosas bajas en ambos bandos, siendo más numerosas en el británico.

La victoria conseguida por el Duque de Wellington en el sitio de Ciudad Rodrigo le valió el título de Duque de Ciudad Rodrigo, otorgado por las Cortes de Cádiz, además de ser un hecho clave para la posterior victoria aliada en la Batalla de los Arapiles, también conocida como Batalla de Salamanca, acontecida el 22 de junio de ese mismo año.

Placa conmemorativa del 175 aniversario del sitio de 1812
Placa conmemorativa del 175 aniversario del sitio de 1812

viernes, 10 de abril de 2020

Julián Sánchez "el Charro"

Don Julián Sánchez, apodado “el Charro”, fue un guerrillero y militar al servicio del ejército español y de las tropas libertadoras aliadas durante la Guerra de la Independencia Española, en la que tuvo una significativa participación, con continuos hostigamientos a las tropas imperiales francesas.

Don Julián nació en 1774 en Santiz, localidad ubicada en la provincia de Salamanca. En su juventud se dedicó a la profesión de sus padres, trabajando en faenas de labranza, hasta alcanzar los 19 años, edad a la que se alistó en el ejército, al cual perteneció hasta 1805, año en el que regresó a Salamanca.


Retrato de don Julián
Retrato de don Julián

Con el ejército, formando parte del Regimiento de Infantería “Mallorca”, participó en la llamada Guerra del Rosellón o Guerra de los Pirineos, enfrentándose a los republicanos franceses, siendo herido cuando servía junto a la flota anglo-española en el asedio de Tolón. Tras la captura de Tolón por los republicanos franceses, fue apresado hasta la firma de la Paz de Basilea.

Posteriormente, tomó parte en la Guerra de las Naranjas de 1801, enfrentándose a Portugal, además de participar en la defensa de Cádiz de 1805, combatiendo contra la flota mandada por el almirante Nelson. Tras esta acción, dejó el ejército en diciembre de ese mismo año para volver a Salamanca.

Al estallar la Guerra de Independencia, se incorporó de nuevo al ejército, presentándose en Ciudad Rodrigo para alistarse en el Regimiento de Caballería que la ciudad preparaba. Estuvo empeñado desde el primer momento de hacer las cosas a su manera, por eso adoptó el traje y la silla de caballista del campo charro, en lugar del uniforme y la silla de ordenanza, por lo que acabará adoptando el sobrenombre de “el Charro”.


Ilustración de Ciudad Rodrigo
Ilustración de Ciudad Rodrigo

Don Julián a caballo
Don Julián a caballo

Tras alistarse, fue nombrado cabo primero, y al mes siguiente sargento. En 1809 fue nombrado alférez de caballería y es aquí cuando inicia sus primeras acciones al frente de una pequeña partida de jinetes armados con lanzas para hostigar a las fuerzas enemigas, que se encontraban al sur de la provincia de Salamanca. Al pequeño grupo de 12 lanceros comandados por Don Julián, se les denominará el grupo “Lanceros de Castilla”.

No tardó en disponer de una partida, que se llamará “Los Doscientos de Don Julián”, uniéndose al cuerpo mandado por el general inglés Wilson, con el rango de coronel, obteniendo autonomía propia y la capacidad de aplicar sus propios métodos.


Caballería de don Julián
Caballería de don Julián

Guerrillero de la partida de don Julián
Guerrillero de la partida de don Julián

Don Julián destacó en la defensa de Ciudad Rodrigo en 1810, efectuando salidas y ataques espontáneos en contra de los sitiadores infligiéndoles numerosas bajas. Por estas acciones, en 1815 se le concedió la Cruz de la Defensa de Ciudad Rodrigo.

Al unirse al ejército del futuro Duque de Wellington, se ve obligado a cambiar su uniforme por uno más marcial. Además, el número de guerrilleros a su cargo sufrió un gran aumento, pasando a denominarse Regimiento Ligero de Lanceros de Castilla, y, por último, acaba constituyendo la Brigada de Don Julián.

Caballería de don Julián contra los franceses
Caballería de don Julián contra los franceses

Batalla de los Arapiles
Batalla de los Arapiles

La retirada del Ejército de Massena propició el avance aliado desde Portugal, avance en el que Don Julián tomo parte, participando en la Batalla de Fuentes de Oñoro, en la que su débil línea de cobertura fue arrollada por efectivos franceses muy superiores, motivando las críticas de Lord Wellington, pese a que este tanto antes como después de este suceso había elogiado sus actuaciones en la guerra.

Durante el Sitio de Ciudad Rodrigo de 1812, Don Julián se dedicó a atacar los convoyes que se dirigían en auxilio de la plaza, favoreciendo la recuperación de esta por el Duque de Wellington. Posteriormente sus ataques sorpresivos serán determinantes en la Batalla de los Arapiles, también llamada Batalla de Salamanca.

Una canción española de la época sobre Julián Sánchez decía:

Cuando Don Julián Sánchez monta a caballo
se dicen los franceses ¡viene el diablo!
Cuando Don Julián Sánchez monta a caballo
dicen los españoles ¡vienen los charros!

Tras el final de la contienda y de oponerse al régimen absolutista, al igual que hicieron otros guerrilleros como "el Empecinado", y a los "Cien Mil Hijos de San Luís", en 1823 fue apresado, ingresando en prisión durante 27 meses. En 1827 fue declarado "buen servidor de Su Majestad", además de "purificado", asignándole Valladolid como lugar de residencia, pese a que finalmente acabará confinado en Etreros (Segovia), donde murió en 1832.

Con motivo del setenta y cinco aniversario del sitio de Ciudad Rodrigo de 1810, en la plaza de Herrasti de dicho pueblo se construyó un monumento en honor a don Julián Sánchez, para que todos los mirobrigenses recuerden al héroe que defendió su ciudad. Además en la plaza mayor de Salamanca se encuentra un medallón en su nombre.


Monumento de don Julián en Ciudad Rodrigo
Monumento de don Julián en Ciudad Rodrigo

Medallón de don Julián en la Plaza Mayor de Salamanca
Medallón de don Julián en la Plaza Mayor de Salamanca





viernes, 3 de abril de 2020

Sitio de Ciudad Rodrigo de 1810

Tras el comienzo de la Guerra de la Independencia en 1808, Ciudad Rodrigo se convirtió en un enclave estratégico indispensable, tanto para el ejército napoleónico como para el ejército aliado, ya que era una plaza de gran relevancia para la conquista de Portugal y de España. El primer sitio de Ciudad Rodrigo se produjo en 1810 con el enfrentamiento de los invasores franceses contra los defensores españoles.

Mapa del sitio de Ciudad Rodrigo
Mapa del sitio de Ciudad Rodrigo

Meses antes del comienzo del sitio, el ejército francés envió un destacamento de unos 12.000 hombres hacia Ciudad Rodrigo con la creencia de la fácil rendición española, haciendo llegar un comunicado al defensor de la plaza, don Andrés Pérez de Herrasti, solicitando su rendición, obteniendo respuesta negativa de este, manifestando su determinación de defender la plaza hasta las últimas consecuencias. Ante la imposibilidad de realizar un asedio de garantías, las tropas francesas se vieron obligadas a retirarse, lo que supuso una derrota momentánea del ejército francés.

Andrés Pérez de Herrasti
Andrés Pérez de Herrasti

Michel Ney
Michel Ney

Tras el fallido intento de sitio anterior y tras la constitución por parte de Napoleón de la Armée de Portugal, al mando del general Masséna, se realizó nuevamente un sitio a esta plaza, cuya ocupación era necesaria para la invasión de Portugal. Este sitio se mantuvo durante 74 días, en los que la guarnición de 5.500 infantes españoles al mando del mariscal don Pérez de Herrasti defendieron la ciudad de un contingente de 65.000 hombres del ejército francés al mando del mariscal de campo Michel Ney.

El sitio comenzó el 26 de abril de 1810, al ubicarse las tropas al mando de Ney cercando la ciudad, y finalizó el 9 de julio del mismo año, con la entrada triunfal de estas en la plaza. Durante este periodo de tiempo las tropas españolas establecieron una defensa valiente, llegando a recibir en numerosas ocasiones Herrasti correspondencia de Ney instándole a rendir la ciudad, correspondencia que, como ya ocurriera en el anterior intento de sitio, obtuvo respuesta negativa por parte del español, ya que, pese a que consideraba que era muy difícil e incluso imposible defender la ciudad ante la mayor potencia militar de la época, aún albergaba la esperanza de que el ejército británico, que se encontraba en posiciones cercanas, acudiera en su auxilio, tal y como así dejaba entrever una carta enviada por Lord Wellington, pese a que este no llegó a tomar parte en defensa de los sitiados.

Miliciano de Ciudad Rodrigo
Miliciano de Ciudad Rodrigo

Lord Wellington
Lord Wellington

El 30 de mayo, día del santo del por aquel entonces monarca, Fernando VII, se produjo un hecho muy curioso. Para celebrar tan señalado día se decidió ejecutar tres salvas de honor, por la mañana, por la tarde y por la noche. Las dos primeras se realizaron únicamente con pólvora, lo que propició que los imperiales se acercasen a la ciudad para contemplar el espectáculo y de paso obtener información del estado de las defensas. En la salva nocturna, se cargaron las piezas de artillería con munición y se dispararon contra las posiciones enemigas, provocando en el bando francés la desbandada general mientras que en el español provocó una carcajada generalizada que duró unos cuantos días.

Uno de los nombres propios durante el sitio fue el del teniente coronel, y héroe local, Julián Sánchez "el Charro" que brilló en los días preliminares al asedio con sus frecuentes ataquespor sorpresa, al mando del Regimiento de caballería de voluntarios de Ciudad Rodrigo, infundiendo en el bando contrario profundo temor y un gran número de bajas, así como la desbandada de las tropas imperiales. Al final del mes de junio las tropas al mando de don Julián, por orden del gobernador de la plaza, abandonaron ésta atravesando las líneas enemigas para unirse a las tropas aliadas situadas en la frontera portuguesa.

Julián Sánchez "el Charro"
Julián Sánchez "el Charro"

La caballería de don Julián contra los franceses
La caballería de don Julián contra los franceses

Tras una nueva negativa de rendición por parte de Herrasti, la artillería francesa intensificó el fuego sobre la parte norte de la muralla de la ciudad logrando la abertura de una brecha en esta. Ante esta situación, y ante la evidencia de que las tropas británicas no llegarían en su auxilio, Herrasti tomó la decisión de rendir la plaza ante Ney con la intención de evitar un innecesario baño de sangre.

Reconocimiento de la brecha por el ejército francés
Reconocimiento de la brecha por el ejército francés

Ilustración de la brecha en la muralla de Ciudad Rodrigo
Ilustración de la brecha en la muralla de Ciudad Rodrigo

De esta manera finalizó uno de los sitios más largos de la Guerra de la Independencia. Esta victoria francesa se convirtió, a posteriori, en una victoria aliada, debido a que este tiempo que perdieron las tropas francesas en Ciudad Rodrigo logró retrasar el inicio de la invasión de Portugal durante más de un mes, permitiendo a Lord Wellington fortificar las Líneas de Torres Vedras y posteriormente repeler el ataque en este lugar del ejército napoleónico, comandado por Masséna.

La victoria del ejército francés en Ciudad Rodrigo se encuentra grabada en el pilar oeste del Arco del Triunfo de París, junto con otras victorias francesas de la Guerra de la Independencia. A los defensores españoles de la plaza se les entregó una medalla conmemorativa por el valor mostrado en la defensa de la ciudad.

Medalla otorgada a los defensores de la ciudad
Medalla otorgada a los defensores de la ciudad

Grabado de la victoria francesa en Ciudad Rodrigo en el Arco del Triunfo de París
Grabado de la victoria francesa en Ciudad Rodrigo en el Arco del Triunfo de París

En el centenario del primer sitio de Ciudad Rodrigo se descubrió, en la brecha realizada en la muralla por los sitiadores, una placa conmemorativa, en homenaje a los defensores de la plaza.

Descubrimiento de la placa en la muralla en 1910